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15 de agosto de 2025

La alianza que rescata al cactus cardo y su ecosistema en Colombia

Este 2025, Corfopal ha logrado sentar un precedente, un paso firme hacia la conservación de especies amenazadas, como el cactus cardo, y el empoderamiento comunitario. Todo ello en uno de los ecosistemas más frágiles y singulares de Colombia: el enclave seco del río Dagua. Se trata de una reconocida área clave para la biodiversidad, en el hotspot Andes Tropicales, el más biodiverso del planeta.

Uno de los mayores retos para Corfopal ha sido demostrar que, detrás de un terreno de apariencia árida, existe un bosque que guarda un valioso tesoro biológico: el cactus cardo.
©Corfopal / Corfopal ha demostrado que detrás de un terreno de apariencia árida existe un bosque que guarda un valioso tesoro biológico.

Por: Laura Fernandez – Corfopal

Desarrollado con financiamiento del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF, por sus siglas en inglés), el proyecto ‘Reducción de amenazas en el enclave seco del río Dagua’ ha tejido una red de ciencia, compromiso local y acción ambiental que hoy se traduce en un hito histórico para Colombia.

Gracias a esta iniciativa de Corfopal, por primera vez se cuenta con información detallada sobre la dinámica poblacional del cactus cardo (Stenocereus humilis). Se trata de una especie emblemática del área clave de biodiversidad (KBA), que se encuentra En Peligro (EN) según la Lista Roja de la UICN.

Un censo poblacional permitió identificar y caracterizar más de 1,041 cactus en su hábitat natural. También, Corfopal diseñó técnicas de propagación sexual (mediante semillas) o asexual (a través de esquejes), que ya están siendo aplicadas.

Paralelamente, el proyecto implementó un protocolo de monitoreo adaptado a las particularidades ecológicas del cactus cardo, con 25 parcelas permanentes e individuos bajo observación continua.

©Corfopal / Este pequeño cactus cardo pasó de ser una especie poco conocida a convertirse en un símbolo querido por la comunidad de Atuncela.

El cactus cardo: símbolo de resistencia y esperanza

A través de este monitoreo, que registra 21 variables sobre supervivencia, crecimiento, fecundidad y salud general, la iniciativa ha establecido el fundamento científico para la protección efectiva del cactus cardo y del ecosistema al que pertenece. El conocimiento generado se ha consolidado en una base de datos y en el primer Plan de Acción específico para su conservación.

El proyecto también incluyó una campaña educativa dirigida a instituciones locales, que impactó directamente a 120 niños y jóvenes del enclave seco.

Para muchos de ellos, el cactus cardo pasaba desapercibido. Hoy, sus mentes y corazones conectan con él, su ecosistema y el papel de la infancia y juventud en la protección del ambiente. Así se muestra en la obra de títeres ‘Cardencio Espineto y sus amigos del bosque seco’ y en actividades lúdicas que unen arte y conservación.

©Corfopal / Una de las fortalezas del proyecto es su trabajo con la niñez y la juventud, que incluye la obra de títeres «Cardencio Espineto y sus amigos del bosque seco».

El bosque seco y el cactus cardo merecen protección

Muchas personas no reconocen el enclave seco del río Dagua como un bosque debido a su apariencia árida. Explorarlo permite encontrar un tesoro biológico. Allí conviven 181 especies de aves, 18 anfibios, 14 reptiles, 37 mamíferos y 89 especies de flora adaptadas a condiciones extremas. Quienes preservan el cactus cardo protegen la base de esta red de vida y generan un efecto cascada que beneficia a todas las especies.

Con esta visión integral, Corfopal, de la mano de propietarios de predios, ha liderado la protección de 195 hectáreas en el KBA bajo la figura de Reservas Naturales de la Sociedad Civil. Esta categoría de área protegida de carácter privado abarca desde matorrales subxerofíticos, hábitat esencial del cactus, hasta bosques montañosos que brindan refugio a especies en riesgo. Este resultado refleja la voluntad de los habitantes del territorio de sumar en esta gran apuesta de conservación del bosque seco tropical.

La conservación del enclave también la hacen las mujeres

El proyecto va más allá de lo ecológico. Abre un espacio de encuentro y aprendizaje para 24 mujeres del Distrito Regional de Manejo Integrado Enclave Subxerofítico de Atuncela (DRMIES), un área protegida destinada a conservar ecosistemas únicos en medio del Chocó Biogeográfico y promover el uso sostenible de sus recursos naturales.

©Corfopal / Para garantizar resultados sólidos y sostenibles en el tiempo, es fundamental el trabajo articulado.

Estas mujeres han participado con compromiso en un proceso de formación en producción sostenible y emprendimientos con enfoque agroecológico, orientado a transformar recursos locales —como el fruto del cactus, los cítricos, las plantas medicinales y la vainilla— en productos con valor agregado y sello de conservación.

De este proceso surge el colectivo ‘Mujeres de Raíz’, una iniciativa que conjuga identidad, empoderamiento femenino, economía local y conservación. Hoy, ellas han encontrado un camino que las lleva hacia el reconocimiento de sus capacidades, la germinación de oportunidades de negocio sostenibles y el desarrollo de su liderazgo, avanzando hacia la autonomía financiera sin poner en riesgo los recursos naturales de su entorno.

Corfopal tiene el respaldo del CEPF, liderado en Colombia por el Fondo Patrimonio Natural. A través de la participación de la comunidad, demuestra que la conservación es un proceso colectivo y transformador.

La protección del enclave seco del río Dagua es la historia de un territorio comprometido con la vida, el conocimiento y el futuro.

Alianzas que inspiran

Carolina Benavides, representante del Comité de Comanejo y habitante de Atuncela

“Como mujer del territorio y parte del Comité de Comaneio, valoro profundamente el trabajo que Corfopal está llevando a cabo en nuestra zona. Su conocimiento técnico y el acompañamiento constante en campo han fortalecido nuestra participación en procesos de conservación y sostenibilidad. Además, reconozco el componente social y humano que le imprimen a cada actividad, desde los talleres hasta los monitoreos y censos poblacionales que adelantan en la región. Esa cercanía ha sido clave para que como comunidad nos sintamos parte activa del cuidado del territorio.”

Anyelo Benites, representante del Comité de Comanejo y habitante de Atuncela

“El bosque del enclave subxerofítico se percibía como una amenaza por sus características espinosas, pero con su declaración como área protegida y al conocerse su gran riqueza en biodiversidad, nuestra perspectiva cambió. La figura del DRMI ha sido clave para cuidar y conservar el territorio, y también para implementar actividades productivas con un enfoque de desarrollo sostenible. He aprendido que las cactáceas tienen un gran valor territorial, ya que almacenan agua y resisten el clima extremo. Lo más significativo para mí ha sido cambiar la forma en que veía estas plantas. Antes las rechazábamos, pero gracias al trabajo conjunto con Corforpal, el CEPF y la comunidad, ahora reconocemos su verdadero valor ecológico y cultural”.

Diana Vergara, bióloga de Corfopal

“El censo poblacional del Stenocereus humilis representa un avance clave. Esto permitirá, a largo plazo, evaluar si las poblaciones mantienen una dinámica ecológica saludable y, así, asegurar su persistencia en el territorio.”

Acerca del CEPF
El Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos es una iniciativa conjunta de la Agencia Francesa de Desarrollo, Conservación Internacional, la Unión Europea, la Fundación Hans Wilsdorf, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el Gobierno de Canadá, el Gobierno de Japón y el Banco Mundial. En los Andes Tropicales, el programa es financiado por el Gobierno de Canadá a través de Asuntos Globales Canadá, con el propósito de fortalecer la sociedad civil en la conservación de la diversidad biológica.

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